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Adiós a Mazurkiewicz

Publicado en Deportes

Adiós a MazurkiewiczLadislao Mazurkiewicz falleció en el amanecer del 2013. Evoca, frente al abismo, el ocaso del partido de la semifinal frente a Brasil: 17 de junio de 1970 en el Jalisco. ¿Qué habría sucedido si Pelé clava ese balón en el marco defendido por Ladislao? Pelé hizo un jugadón increíble: picó el balón ante la salida de Ladislao hacia un lado distinto al de su trayectoria corporal, y luego alcanzó la de gajos para lanzar el fallido arponazo. Eran las postrimerías de un partido que Brasil ganó, no sin dificultad, tres a uno. Los cariocas se perfilaban a la gran final y el equipo charrúa se quedaba una vez más en la antesala.

Inteligente, seguro, rápido de manos, valiente, ágil como pocos, poseedor de una elasticidad que llevaba al extremo los alcances de la ley de Hooke, Mazurkiewicz fue uno de los más grandes cancerberos de Montevideo, de Uruguay y del mundo: trece partidos en tres mundiales (fue nombrado el mejor portero en México 70), cerca de 40 partidos con la celeste y dueño de una marca aún vigente de minutos con la valla invicta (987 con la casaca aurinegra del Peñarol en 1968). Y habrían de pasar más de cuatro décadas para que un jugador uruguayo fuese nombrado parte de la oncena ideal en los mundiales de futbol: de Ladislao Mazurkiewicz (México 1970) a Diego Forlán (Sudáfrica 2010).

Tres fueron los apodos más famosos de Ladislao: Chiquito (por ser el menor de cinco hermanos, no por su estatura de 1.80 metros), el polaco (por ser hijo de un pescador de aquel país que recaló en Montevideo tras huir de la Primera Guerra Mundial) y Mazurka. El polaco siempre estuvo marcado por el buen fario, esto es, por la buena suerte. Inició como jugador de punta y luego, por demorar para ingresar al terreno de juego, le quedó sólo el arco como posibilidad. Y su primera intervención como meta fue prodigiosa. Allí inició su fama como atajador de penales. Después Roque Gastón Máspoli, director técnico del Peñarol, se decantó por el Mazurka y dejó en la banca a Luis María Maidana. Se jugaba una de las semifinales de la Libertadores de 1965 contra el temible Santos de Pelé. Mazurkiewicz se sublimó y el equipo carbonero venció a la escuadra de Pelé. Ese fue el momento del radical despegue. Los campeonatos con el Peñarol, la tercera Libertadores de los aurinegros y la intercontinental conseguida contra el Real Madrid sellaron el destino de uno de los diez mejores arqueros en la historia del futbol. Por eso en 1971, en un juego entre la selección rusa y un combinado internacional, la Araña negra Lev Yashin se acercó a Mazurkiewicz y le entregó los guantes al tiempo que le decía: “Ten, eres mi sucesor”.

Mazurkiewicz se aleja para siempre de la cancha del mundo y emprende el último vuelo. Que Dios le entregue los guantes de la vida eterna.

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