Cuenta tus horas: Beto Borge

El cambio es inminente
Imprimir

Los huracanes 1850 – 2012 (PARTE 1 DE II)

Escrito por Vibora. Publicado en Locales

CRÓNICAS DE ISLA MUJERES

Los huracanes 1850 – 2012 (PARTE 1 DE II)

Fidel Villanueva Madrid | Cronista Isla Mujeres

Introducción

Con raíces profundas en el tiempo, la sociedad isleña posee una excelente cultura acerca de los ciclones o huracanes. Aquí nadie les teme realmente, por lo que se tomó a chunga una propuesta que -venida de fuera- propuso alguna vez que en caso de huracán se evacuara la isla, algo que en realidad a nadie se le había ocurrido antes.

Lo cierto es que la población de Isla Mujeres nunca ha sido desocupada o evacuada, tal vez porque ante el embate de huracanes ofrece la singular ventaja de poseer lugares altos donde protegerse, los cuales no es posible encontrar a menos de 50 kilómetros de Cancún.

Como herederos que son de muchas experiencias vividas por el embate de huracanes, la cultura que los isleños poseen sobre estos eventos de la naturaleza se puede sintetizar en cuatro palabras que son:

CONOCER COMPRENDER  PREVENIR CORREGIR

Saben por lo tanto qué hacer, cómo actuar, antes, durante y después de los huracanes, dado que éstos siempre han estado presentes en la evolución de la comunidad. Los enormes daños que causan nunca han desanimado a los nativos, quiénes en cada ocasión se han sabido organizar para mitigar los estragos que los destructores ciclones dejan a su paso.                  

El Testimonio de los Pescadores

Quien dude lo anterior, debe tomar nota de que, en los 166 años de vida institucional que tiene la población se han presentado veintitrés huracanes, algunos con potencia tal que han llegado a la categoría 5, como ocurrió con “Gilberto” en 1988. En torno a los daños, ha sido el sector pesquero “el que baila siempre con la más fea”.

Ocurre que es la gente de mar la que mayores problemas enfrenta a la hora de una emergencia por huracán, pues son vulnerables en sus frágiles viviendas, en sus embarcaciones que es imposible proteger totalmente “porque no hay manera de guardarlas bajo la cama”, expresa de manera rotunda Buenaventura “Coleguita” Delgado Díaz, el más longevo de los marinos pescadores isleños. Quedan las lanchas y los botecillos ahí, a la intemperie, próximos siempre a las altas mareas, que en el caso de la parte norte de la isla, pasan de lado a lado uniéndose las aguas de barlovento y sotavento, haciendo que toda cosa flotante sea arrastrada por la fuerza de la tormenta.

Hay quienes -como recurso desesperado- prefieren hundirlas y lastrarlas dentro de la laguna Makax, fijándolas con cuerdas a las gruesas raíces del manglar que aún queda en torno a ese cuerpo de agua. A pesar de todo, los pescadores tradicionales de la isla no le temen a los ciclones porque saben que son algo natural que eventualmente llegará para causar daños…y para dejar beneficios también.

Bueno, veintitrés huracanes en sólo 166 años no son pocos. Han sido, por ende, más que suficientes para aprender a soportarlos y a mitigar sus devastadores efectos. De ellos, como decía, los hombres de mar logran ventajas también. Cada huracán genera la repoblación de especies marinas en sus áreas de pesca, donde recalan meros, langostas, y demás recursos, cuya abundancia ayuda a paliar la situación.

Hablo por supuesto de los pescadores de hoy. De los de ayer debo hacerlo con mayor respeto, porque no contaban con ningún auxilio previo. No había refugios por la sencilla razón de que todas las casas eran de palo de monte y palma de chit. Nadie sabía cuándo llegaría uno de estos destructores meteoros. No había tampoco hospitales ni comités de protección civil dotados de recursos humanos y materiales para atender a la población.

Cuentan los más antiguos que cuando se presentaba algún huracán, la gente corría cargando lo más necesario: ropa y algunos alimentos. Apuraban a sus pequeños hijos para que no se rezagaran; arrastraban también sus escasos animales de corral en busca de las partes altas de la isla. Se situaban en lugares donde los árboles fueran más frondosos, y hacían con cuerdas sujetas a los troncos más gruesos un cerco, dentro del cual se mantenían soportando las violentas rachas de viento.

Nadie se quejaba por la intensa lluvia o por las ramas desgajadas que al volar por doquier golpeaban los rostros de aquellos seres hechos de granito, acostumbrados como estaban a enfrentar toda clase de vicisitudes.

Los niños se mantenían en grupos compactos, dándose calor mutuamente; cubiertos por telas alquitranadas que de todos modos dejaban pasar la humedad. Al amainar el temporal, se sumarían a los adultos en la tarea de reconstruir sus hogares. De las veintitrés ocasiones en que los huracanes han visitado Isla Mujeres, en 18 de ellas, cuando menos, la gente no fue advertida con anticipación como revelan las fuentes que he consultado para elaborar este artículo, destacando entre ellas la Hemeroteca Pino Suárez de la ciudad de Mérida, Yucatán.

Al revisar la información obtenida en esa institución, lo primero que sorprende es que las noticias sobre el impacto de un huracán a Isla Mujeres se conocían en Mérida hasta con 10 días de retraso. Y ni hablar de ayuda oportuna; sería ocioso hacerlo porque simplemente no la había.

El impacto al medio natural

Al margen de los cuantiosos daños que los huracanes generan, están las alteraciones que han ocasionado a la geografía insular, disminuyendo cada vez más las escasas dimensiones de esta pequeña porción de México. Si me lo permite el lector, con los datos que tengo a la mano podría estimar cuanto de la superficie de la ínsula han desaparecido los elementos de la naturaleza en estos 166 años. Para ello, trataré primero sobre la longitud que considero hipotéticamente ha perdido la isla.

Tenemos que “Gilberto” con su categoría cinco disminuyó hasta setenta y cinco metros la longitud de la punta sur. Basándonos en ello, podemos proponer que un ciclón categoría uno habría disminuido quince metros esa porción extrema de Isla Mujeres.

Conociendo el número de huracanes y sus categorías, encontramos que entre todos hacen el equivalente a 45 huracanes categoría uno. Si multiplicamos 45 por 15 (número de huracanes categoría uno, por la cantidad de metros lineales que en promedio destruyen), podremos sustentar la hipótesis de que la isla ha perdido hasta 615 metros de longitud sólo en la parte sur.

Si no me cree Usted, observe la longitud que tenía la punta sur en la impresión a daguerrotipo que elaboró Frederick Catherwood en 1841, la cual es localizable en el tomo II de la obra: Viajes a Yucatán de John L. Stephens.

Añado un dato interesante: Los españoles que descubrieron Isla Mujeres, la llamaron en principio la “Punta de las Mujeres” o el “Cabo de las Mujeres” y se refirieron además al lugar como “una punta que sale a la mar”. Quienes conocen de geología aseguran que hasta hace unos dos mil años la isla estaba unida al continente.

Otro impacto considerable es el que se refiere a las alteraciones del litoral, principalmente. En 1988, el huracán Gilberto arrastró bancos de arena en tal magnitud, que obstruyó -al parecer para siempre- la ría del llamado Varadero, mismo que era el límite sur de Isla Blanca, la cual dejó de ser isla al quedar unida a la franja de tierra firme que va del Meco hasta San Francisco.

Al cerrarse esa importante vía de comunicación marina, los pescadores perdieron un paso rápido hacia sus parajes pesqueros ubicados al norte del municipio. Hoy deben darle toda la vuelta al Ancón para dirigirse luego hacia el Cabo Catoche. Pero lo más grave fue, que al desaparecer la ría del Varadero, la mal llamada Laguna Chacmuchuch perdió una vital fuente de aportación de aguas marinas oxigenadas, tan indispensable para la reproducción de especies como la langosta y la corvina.

Aún cuando es urgente la reapertura de ese paso de agua, por temor, o tal vez por desconocimiento de nuestro medio y su evolución, las altas autoridades del medio ambiente no se han interesado en el tema, a pesar de que se les han planteado las enormes ventajas que dicha reapertura significaría para el entorno natural que menciono.

Pero bueno, el tema es los huracanes. Con ellos seguiré la semana próxima.

Colaboración de: Fidel Villanueva Madrid

Cronista Vitalicio de Isla Mujeres.

Mail: Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.

Junio de 2016.-

Bonus William Hill
Bonus Ladbrokes
Premium Templates