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El largo prolegómeno de Río del Janeiro de 2016

Escrito por Vibora. Publicado en Locales

El Minotauro

El largo prolegómeno de Río del Janeiro de 2016

Nicolás Durán de la Sierra

Bien pudiera comenzar esta non columna con acres reproches a Carlos Padilla Becerra, petulante y zafio presidente del Comité Olímpico Mexicano, por el pésimo desempeño de la delegación nacional en la justa de Río de Janeiro, pero de inmediato saltan a palestra temas que, por locales, tienen mayor jerarquía para el lector, aunque ni de lejos el savoir faire del tema que involucra a competidores de todo el orbe.

        Baste decir que El Minotauro, por lo general renuente a ir estadios de todo tipo, se dejó convencer -conste- por la hermosa Marilyn Calipigia para asistir a los partidos de volibol playero en los que participaran las deportistas cubanas. En realidad fue para ver a las jugadoras cariocas y españolas, todas de buenas carnes, que la belleza y el vigor no están reñidos, pero esa es harina de otro costal, cual dijera célebre panadero francés.

La lubricidad del Héroe derivó, hace poco más de un siglo, en una áspera discusión con don Pierre Fredy de Coubertin, barón para más señas, en torno a si las atletas debían o no ir vestidas a las justas. El primero decía que sí, que los juegos griegos no eran timoratos, mientras el otro quería vestir hasta las nadadoras. El zipizape ocasionó que las gimnastas helenas dejaran los juegos para irse a reposar con el Gran Astado.

Dicen que los verdaderos alardes de elasticidad y fortaleza las dieron ellas en el pancracio personal del de Creta, pero no hay que dar mucho crédito a tales decires. Resulta falso de toda falsedad que en esos encuentros se haya descubierto el salto con garrocha, pues la disciplina en la rama femenil se instituyó hasta 1932 en Los Ángeles, California. En las barras paralelas se divirtieron mucho, eso sí.

Las relaciones entre el Señor de Creta y el galo no fueron del todo buenas, por decir lo menos. El barón formaba parte de una singular doctrina: el “cristianismo muscular” que se seguía con amplitud en Inglaterra, su país de residencia. El grupúsculo religioso iba en busca de la perfección espiritual por el deporte, la higiene y la abstinencia, dudosa cualidad ésta que excitó la vena sarcástica del Héroe.

En busca de consejo, el francés llegó al laberinto en muy mal momento, por lo menos para él. Su anfitrión trataba de sosegar “el mal del vino” con libaciones de licores espirituosos, al tiempo que Ariadna, con baños calientes de asiento, trataba de corregir la frigidez deLisístrata, mientras Teseo, apenas cubierto con vaporosa túnica dorada, danzaba por el dédalo con el vals Las Margaritas por música de fondo.

El vástago único del aguerrido Charles Louis de Fredy de Coubertin, héroe de la Gran Guerra, no aceptó de su anfitrión ni una copa de Lacryma Christiexcelente vino de las laderas del Vesubio; menos aún probar el cordero que proveía la mesa y del que el Héroe afirmaba “era bocado de dios”. Cuando la heroína de Aristófanes, desnuda, salió de la bañera, el galo sufrió un ataque si no epiléptico, punto menos que ello.

No era para menos, pues Lisístrata tenía cuerpo de Venus y si bien sufría de falta de ardores, estaba más que apetecible. No podría ser de otro modo, pues si fuera fea o flaca y le negara placer a su marido, la comedia del griego hubiera resultado absurda. “hoy no tendremos sexo” le habría dicho ella en griego antiguo, y él, al mismo tenor, le hubiese contestado: “bueno, sea, que mañana tengo guerra con los macedonios”.

Para aquellos o aquellas, que de todo hay, que se interesen por el mal que la aflige a la heroína, se anota que los baños de asiento con laurel de india y romero salvaje son buenos para las frigideces femeninas, según la docta Ariadna. El remedio no va para varones, se advierte, pues sus resultados no son de fiar cual evidencia Teseo. Los males de las ninfas son unos y los de Príapo, otros, que no es lo mismo recibir que dar.

Bueno, ya entrados en daciones y aceptaciones y antes de seguir con este asuntillo con tufo olímpico que, cual se dijo, no abre de manera formal la columna, por lo que estos párrafos pueden ser considerados como prolegómenos; antes de seguir, pues, se avisa al lector que guste de la literatura, que este próximo jueves 18 se llevará a cabo la premiación del II Premio Internacional Caribe-Isla Mujeres de Poesía 2016.

El acto se efectuará, a las cinco de la tarde, en la Sala de Cabildos del ayuntamiento, en el marco de festejos por el 166 Aniversario de la Fundación de Isla Mujeres. El alcalde Agapito Magaña, quien auspicia el certamen, entregará del premio de 50 mil pesos al poeta Carlos Zamora, así como de las menciones a Andrés Mendoza del Valle, Giselle Ruiz Rodríguez yRamón Domínguez Villalobos. La entrada es libre.

Pero regresemos al asunto del tufillo olímpico para acabar con tan dilatado prolegómeno, que es una palabra esdrújula fea y mucho. El escriba bien hubiera podido utilizar la voz preludio, pero ya es tarde. Como dijera don Shakespeare en su Macbeth, “En este lago de sangre es más fácil alcanzar la otra orilla que regresar”. Pesarosa la frase, cierto, pero al ‘Cisne de Albión’ le encantaban los tonos dramáticos.

Los malísimos resultados de la delegación mexicana en los Juegos Olímpicos no son de causar extrañeza, pues reflejan el oscuro panorama nacional. Sería ilógico esperar un contingente deportivo de primer nivel, si la nación está en crisis. Los líos y las engaños del presidente Enrique Peña Nieto llegan a todos los órdenes del país y el deporte amateur no es la excepción. ¿Por qué habría de serla?

El revés olímpico tiene nombre y apellido: Alfredo Castillo, presidente de la Comisión nacional de Cultura Física y Deporte, fue responsable, junto con el dicho Carlos Padilla, del entuerto. Fue elegido titular de la tal comisión por Peña Nieto para no dejarlo fuera de la nómina, tras su desempeño como director de la Agencia Federal de Investigaciones, procurador de Justicia del Edomex y comisionado de seguridad en Michoacán.   

El amigo del presidente, que lo es y muy cercano, no sabe nada de deporte, como salta a la vista, por lo que resulta por lo menos rústica su estadía en la comisión deportiva. Se trata de un policía de angora y nada más. Desde su llegada comenzaron los problemas con el Comité Olímpico Internacional, por pesos y centavos, y ahora tenemos descalificados a deportistas de varias especialidades, entre otros a los clavadistas.

Para más señas de la estofa del finolis Alfredo Castillo y de Cervantes, que es de pedigrí, llegó acompañado de su novia doña Jacqueline Tostado, “Nuestra Belleza México” de 2009, aunque afirman medios informativos especializados como Record, que en realidad se trata de su flamante esposa, y que aprovecharon los juegos olímpicos para tener su ‘luna de miel’ en Río de Janeiro. Es que Brasil es un país muy caro…

Como buen pillo categoría zascandil, al ser cuestionado en torno del por qué estaban vestidos con la verde vestimenta de los deportistas, el funcionario acuñó redonda perla del humor involuntario: “son uniformes que no le habían quedado a los atletas y pues los usamos; además la propia marca nos había dado uniformes para que en su momento representáramos todos nosotros a la unión (¿?)”.

No crea el lector que se trata de unos trajes cualquiera, no, que fueron diseñados en especial y a la medida por modistos de ‘Hugo Boss’ para la CONADE; se negoció con ésta de manera directa para evitar intermediarios que, como se sabe, son muy transas. Debemos reconocer que en las selfies que se sacó la romántica pareja en el Maracaná, lucen bien los uniformes, sobre todo en ella, que es de busto anguloso. ¡Ajúa!

Como ocurrió en los pasados juegos olímpicos, los atletas se quejan ya de que no les dieron los recursos suficientes pues el clan Vázquez Raña –lo que queda- se quedó con la lana, que la logística de vuelos y hospedaje la diseño un beodo en pleno delirium tremens  y que, en fin, “el chico de Ipanema”, es decir, Alfredo Castillo, pasó del “¿y ora’qué hago? al “se me hizo bolas el engrudo”. Lo van a correr, pero ya para qué.

Como se habrá notado, este es un prólogo muy largo, por lo que es preciso ponerle fin. Lo malo es que también acaba la columna. En la siguiente entrega se hablará de la quiebra del Municipio Solidaridad, que quedó sin patrullas pues, fíjese usté, rentaban los vehículos y ahora les quieren cobrar y no hay con qué pagar, pues el alcalde no ata ni desata… En fin, material hay para el vertedero. Saludos Mauricio Góngora…

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