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El show de la comparecencia

Escrito por Vibora. Publicado en Viborianus

Viborianus

Victoriano Robles Cruz

El show de la comparecencia

COMPARECENCIACONGRESO2017

Nos cuestionábamos, como se hace siempre, para abordar la temática del contenido respectivo de viborianus: en esta oportunidad valorábamos el tema coyuntural del show de las comparecencias. ¿Por qué meter ese tema a la columnilla?, ¿cuál puede ser la utilidad para la sociedad, para los lectores?, ¿qué tanta legalidad y respeto, del aparato legislativo como del comparecente, para con los ciudadanos ofrece ese espectáculo? Pareciera una competencia el descubrir quién miente mejor a la población, de igual manera las participaciones están cargadas del halago personal (yoismo), y sin faltar la lambisconería.

La lisonja, zalamería y adulación no son táctica privativa del cuerpo legislativo, también acontece en otros poderes y en otras jerarquías. En casi todos los escenarios, quien transitoriamente desempeña el papel de autoridad, sobrevive más por este mecanismo convertido en una “forma de gobierno”, que por la calidad o compromiso con la normatividad. Primero los intereses a salvo luego la legalidad. “La lisonja reemplaza a la verdad, fortalece el ego de los inseguros y adormece la conciencia de los gesticuladores. Una persona insegura se atraganta de lisonjas. Y sigue insegura” (Lambisconerías y anexas de Guillermo Sheridan).

Por la otra parte aparece el “YOISMO”, sí aquel fenómeno catalogado para individuos “inexpertos e inseguros” y conocido como un síndrome, el cual lo padecemos los seres humanos y nos hace creer –creemos- que somos el “centro del universo”, y todo lo que pasa alrededor del mundo es menos importante que lo nuestro, un ejemplo, la necesidad de no revisar nuestro mail. El síndrome del yoismo. Sucede a menudo en ese tablado legislativo, ya ha sido destacado por otros observadores colegas, e impiden la libertad, responsabilidad y el cumplimiento legítimo de las partes. Como que se les olvida y a veces sucede hasta con quienes observamos: Unos deben vigilar el cumplimiento de la ley y el comparecente exponer las maneras como realizó ese cumplimiento para beneplácito social. Pero los yoistas con su participación y conversación la degradan… la vuelven muy monótona, trillada, fastidiosa y a veces hasta insulsa y banal. ¡Insustancial!

Al final del camino solamente presenciamos -como ciudadanos- un show, otro espectáculo, montado por ambas partes para justificar un cumplimiento legal. Uno, quien lleva montado su relatoría de eventos, siempre culpando al pasado a pesar de poseer por más de un año el órgano institucional respectivo. A veces hasta con presentaciones y videos muy elaborados, bonitos, pero sin contenido, más bien para ilustrar lo no realizado. Los ciudadanos ven más de lo mismo. No hay creatividad ni veracidad. Los otros, los convocantes, tratando de robar el espacio para exhibir sus carencias y debilidades, hasta con anticipación, queriendo sobresalir, la información a veces la desconocen, sus cuestionamientos son de periodo distinto al correspondiente del informe, y entre ese nebuloso conocimiento o desconocimiento pronuncian mejor su yoismo, e invierten más de un minuto, perdón menos, como cinco o seis minutos, en redondear su participación. Luego el olvido del cuestionamiento, o no saben que preguntar. Nos parece muy atrevido llegar a pensar y teclear que exista la posibilidad de la complicidad –entre los legisladores- como para no evidenciar las irresponsabilidades administrativas de los miembros del gabinete. Alguien sugirió en ese mismo recinto legislativo: “el manto de la corrupción protege a estos dos poderes”. Otro comenta: “Salen bañaditos con el mismo gel”.

Entre los asistentes surge el comentario: "Vino a decir una mentira y sólo quieren venir a la pasarela y a hacerse una imagen, pero ahí están las encuestas, las que reflejan que cada día estamos peor y hay menos confianza en autoridades". Los ciudadanos no suelen caer en esas presentaciones, en esos shows, son más reales y sinceros, mucho más que cualquiera de los presentes en esos monólogos oficiales. Las comparecencias son cada vez más aburridas, sin creatividad, sin alguna locura, muy distante de la realidad, su monotonía no invita a invertir tiempo, aunque también debemos ser vigilantes de todos los actos de los aparatos de gobierno. ¿Por qué no modificar ese acartonado momento? ¿Por qué no enviar previamente un cuestionario de conocimiento público, al convocado; y de sus respuestas proceder al interrogatorio? Mientras seguiremos como sociedad cuestionando ese show. ¡Ayúdenos y ayudemos a encontrarle credibilidad a estas comparecencias!

PD.- “Hegel dice en alguna parte que todos los grandes hechos y personajes de la historia universal aparecen, como si dijéramos, dos veces. Pero se olvidó de agregar: una vez como tragedia y la otra como farsa”. Karl Marx (1818-1883) Filósofo, sociólogo, economista y pensador socialista alemán.

PD.- “¿Por qué no suponer, al revés, que esa continua farsa es su autenticidad? Cualquier expresión es, en definitiva, un género de sinceridad”. Ernesto Sábato (1911-2011) Escritor, novelista, ensayista, físico y artista plástico argentino.

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