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El cambio es inminente
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Los derroteros de la objetividad

Escrito por Vibora. Publicado en Viborianus

Viborianus

Victoriano Robles Cruz

Los derroteros de la objetividad

carlosjoaquinVIAJEROFRECUENTE2017

No es parte del estilo en viborianus, ni es la pretensión personalizar este espacio, pero creyéndolo justo y necesario, como prudente o pertinente, lo haremos. Expedimos nuestras anticipadas disculpas por este respetuoso choro, de ahora. Recién un apreciable colega, de manera involuntaria, quizá inconsciente, por automático, expresó el comentario de nominarnos antijoaquinista. Reímos hacia el interior y nos fijamos en el rostro del colega, la vista pesó, y luego corrigió, el momento no pasó imperceptible, ni acorde al modo de la columnilla.

Pretendemos sí, realizar un bonito esfuerzo por comunicar las inconsistencias, los caprichos, las insalvables vulnerabilidades políticas, las contradicciones y las incongruencias de las denominada “administración del cambio”. Nunca nos mueve la invención, la fantasía, ni la ficción… sí nos movemos por los derroteros de los sentires ciudadanos, recopilamos la información procedente de muchas víctimas laborales, ejidales, económicas, de los gremios y colectividades sociales; de los marginados y de los muchos olvidados en la pobreza. Pretendemos realizarlo con la mira puesta siempre en la objetividad y cuando esta falle nunca olvidar la honestidad periodística. Aunque estamos conscientes de que la subjetividad le permite al periodista la oportunidad de interpretar los hechos para mostrar un rostro más humano de los mismos, logrando de esta manera interesar, impactar y cautivar al lector. ¡Pero solamente eso!

Reúne esta administración el mayor número de personajes inexpertos, tampoco puede objetarse esta verdad de perogrullo, pues es de todos conocida que resulta obvio como tonto describirla. ¡Innecesario! Las torpezas brotan por doquier, algunas difícil de creer, pero son realidades. Suelen desplazar los propósitos de los hechos, tal como sucedió con el desayuno del ocho de octubre, con un desatino mayúsculo que robo todo el espectáculo previsto para el nacimiento de Quintana Roo, como estado libre y soberano. Burlarse de los educandos, por sus diferentes desempeños, en su psicomotricidad, tampoco es algo salvable de mencionar, mucho menos de cuestionar, como lo ha reprobado la mayoría de padres de familia y los quintanarroenses. Así pudiéramos ir entresacando del burdo desempeño del gabinete del “gobierno del cambio”, muchos otros ejemplos de la incapacidad o poca habilidad para pensar, decir y actuar en consecuencia.

Tampoco nos induce la construcción de probables tejidos de intrigas, para nada como dicen mis sobrinos; pero, tampoco actuaremos y escribiremos como marionetas al servicio del protagonista. No seremos, ni pretendemos asociarnos con el reprobable odio -muy presente en esta administración-, ni de comparsa, ni de cómplices refugiados en el silencio. Si sabemos de la existencia de los depredadores, de las aves de rapiña, puestos a abalanzarse como judas tras los dinares. Para todos mis colegas siempre habrá respeto y solidaridad, para con muchos entiendo y comprendo su desempeño, aunque no esté de acuerdo. Pero esa belleza de la diferencia es la que nos mantiene unidos y comprometidos con la sociedad, con los quintanarroenses. Además de cazadores, también existen otras piezas, sin las cuales sería inexistente la diversión, comienza a vislumbrarse.

Ni pretendemos con nuestra objetividad-subjetividad colgarnos un trofeo al cuello, pero sí nos preocupan los cuestionamientos de los ciudadanos, de esos de a pie, como de los organizados. Proseguiremos atentos a las mezquindades, a la ruindad, a la tragedia que se vive cotidianamente en los nichos turísticos. Los chetumaleños reclaman ese incuestionable desdén, de la administración, para la mal denominada zona sur, no se ve por dónde pueda irse construyendo alguna esperanza para este colectivo de quintanarroenses. ¡Hay decepción!

No podemos, en ocasiones, hacer patente la agría ironía por los acontecimientos tan absurdos como de procedencia infantil o caprichosa. No pensamos, ni construimos las columnillas por fijaciones somatizadas, ni por mandato de perversidades e influencias estereotipadas. ¡Nunca! Sí quisiéramos, en realidad, un cambio. ¡Los ciudadanos no lo ven! La esperanza construida en tiempos de campaña, por el hartazgo social, ante el inefable pasado político, se agotó en los primeros meses, como nunca se había observado en administración alguna, en la vida independiente de Quintana Roo. Ahora, los comparativos –que escuchamos- son para dilucidar: ¿quién es más abusivo con los dineros públicos?, ¿quién gasta más del erario?, ¿quién viaja más en jet ejecutivo?, ¿quién realiza otra torpeza?, entre muchos otros vedetismos públicos.

También queremos compartirles que resulta placentero este ejercicio de teclear cotidianamente, quizá constituya el mejor reto y confrontación con vuestra ignorancia. Quizá éste sea el motor de la creatividad, además de la constante búsqueda del equilibrio, en su más amplio sentido de la palabra. El asomarnos cada día con el teclado y subirnos a él con nuestras manos, para cuestionar las perversidades de la política y sus miembros, es otra lindura, que no tiene precio. Ni traemos moldes, ni somos antijoaquinista, menos podemos aceptar esa etiqueta. Vale hacer pública la aclaración para esta conjetura. Respetamos a todos los individuos, así nos educaron, nos sentimos orgullosos del esfuerzo familiar. Conducimos nuestro interés por el desempeño público, solamente.

Breviario: Si el Carlitos de VIP-SAESA está en el bote por facturar vuelos de 150 mil, ahora, este gobierno factura vuelos de 350 mil, la pregunta emerge: ¿qué argumentos seguirán gozando para sentenciarlo?, si ahora les están demostrando con testimoniales propios que se atarugó con los costos. ¡Para Ripley!

PD.- “Yo juro que vale más ser de baja condición y codearse alegremente con gentes humildes, que encontrarse muy encumbrado, con una resplandeciente pesadumbre y llevar una dorada tristeza”. William Shakespeare (1564-1616) Escritor británico.

PD.- “Apocarse es virtud, poder y humildad; dejarse apocar es vileza y delito”. Francisco de Quevedo (1580-1645) Escritor español.

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