La novedad es que no hay novedad

Viborianus

Victoriano Robles Cruz

La novedad es que no hay novedad

tropezarnoesmalo2017

Con la dinámica electoral, iniciada desde hace varios meses, pero ya por norma oficializada; veremos, escucharemos y leeremos tremenda apoteosis a la mentira y sus componentes. Y comparece, en viborianus, el oportuno uso de la expresión del príncipe y político alemán Otto Von Bismarck (1815-1898), quien nos dejó: “Nunca se miente más que después de una cacería, durante una guerra y antes de las elecciones”.

En estos momentos, del desmedido agotamiento de los hombres públicos; de la mismita incongruencia entre sus pensares, expresiones y acciones de políticos; de la falta del cumplimiento de los compromisos y ofrecimientos en tiempos de campaña; pero, además sumemos la rampante evolución tecnológica, cuando la mayoría de los ciudadanos ya no se informan por los tradicionales medios impresos y de frecuencia radial y televisiva, sino que acuden a las redes sociales, por su rapidez, por la confianza con su colectivo social, por la moda, y por la enorme comunicación mundial; pues los ciudadanos pueden identificar las falsas promesas de inmediato. Ya no son seducidos con ofertas de “cambio” o con verdades de Perogrullo; sí, en referencia a aquella cosa tan sabida y conocida que resulta tonto decirla. Las mentiras las seguirán utilizando para conquistar el voto. ¡Mucho ojo!

En ratos, a ratos, nos cuestionamos con esta cita: ¿cómo los aspirantes a la presidencia de la República Mexicana están dispuestos a todo,  al engaño, a hacerse pasar por lo que no son: a disfrazarse de lo que no son, a mentir que son arquitectos, que tienen gustos similares a los de  Mary, a decir que aman a los perros y hasta gustar de pasar tiempo con ella y con su hermano (que es lo más importante para ella); para engañar y/o traicionar a sus propios clientes, a mudarse a otro estado, a fingir amar a su vecina,  a hacer lo que sea para parecer dignos del amor de Mary? (el voto para la presidencia), en el caso mexicano indistintamente del partido al que representen, sea el PRI, PAN, PRD, Morena e independientes, independientes fakes (falsos), o partidos de la chiquillada.

Los ciudadanos, indistintamente de su condición o circunstancia, perciben mejor ahora el fenómeno de la corrupción, de la delincuencia y la violencia; nos demuestran con expresiones y acciones una enorme y profunda insatisfacción con la democracia y una creciente frustración con los desempeños políticos y económicos mediocres o absolutamente terribles. Aquellos políticos acostumbrados al uso de la falacia, del embuste, del engaño para conquistar sitios del poder público son delatados por sus propias conductas. La misma continuidad de estos comportamientos supera el ofrecido “cambio”, en clara referencia a lo más cercano. ¿Cuál cambio?

Los mexicanos, por su parte, están hartos de un sistema corrupto de partidos políticos. Pero, pese al desprestigio y poca representatividad de los partidos, los candidatos independientes —a los que por primera vez se les permitirá participar en una elección presidencial— están enfrentando dificultades para reunir las firmas necesarias para aparecer en la boleta electoral. ¿Cuántos podrán reunir o complementar los “exquisitos requisitos”, diseñados perversamente, para reprimir o cohibir esa supuesta independencia partidaria?

En el entorno local: ¡Todo sigue igualito o peor! Veamos por una rendija, una parte: Los actuales legisladores, sí los de la XV legislatura, particularmente, quienes presiden e inducen las decisiones del poder, fueron dirigentes de sus respectivos partidos en los tiempos de los denominados gobiernos del hartazgo, por lo tanto, constituían parte de las perfidias del poder, de las complicidades, en las decisiones de esas administraciones; recibían sus respectivos bonos económicos por apoyar y sumarse, con sus legisladores, a las decisiones de los gobiernos priistas. ¡No descubrimos el agua tibia, conste! Desde hace mucho tiempo son miembros de esa clase política, han sobrevivido a expensas de las “cuotas del poder” por varios años. Entonces: ¿cuál es la novedad?

La más reciente patraña de ese cuerpo de “legisladores” ha sido la burla sobre un buen colectivo de periodistas. Si apreciable lector, no es mentira, aunque parezca increíble, la más reciente víctima de la XV legislatura fue el gremio de los periodistas. Fueron (fuimos) engañados, usados de patiño (sideshow), sí, del blanco de sus burlas, les hicieron –a los periodistas- como un personaje segundon para sobresalir –ellos- como los cómicos principales. Con esta Ley de Protección de Periodistas y Defensores de Derechos Humanos, por un lado, el ejecutivo montado en una venganza, en el desnudo desquite, contra todo olor de sexenio ajeno a su propiedad y con un sequito de soplanucas, envió la iniciativa para abrogar una Ley, no usada, si archivada; sin el respectivo análisis o que fuera contradictoria a su similar federal. Para simular la búsqueda para un consenso, la XV legislatura montó un circo llamado por ellos mismos eufemísticamente: foros de consulta para analizar ley sobre defensores de derechos humanos y periodista realizados en zona norte y sur. Los resultados fueron los esperados, el consenso mayoritario para mejorarla, pero sin la perfidia caprichosa por su abrogación.

¿Será la obediencia mejor que la autonomía? ¿Cuál división de poderes? ¿Qué intereses de los poderes facticos prevalecen para continuar con la intención de abrogar esta Ley? ¿Los caprichitos por encima de la racionalidad? La intencionalidad es ofrecer protección a los periodistas… ¿serán los dueños de los medios de comunicación quienes están detrás de esta perfidia? Tradicionalmente –los periodistas- han sido un gremio muy recortado con sus derechos laborales, el incumplimiento de los patrones, no llega ni a los mínimos legales, para su bienestar profesional.

Pero la burla… resulta ser otra manera de agresividad, de agravio, otra forma de la violencia del poder contra los periodistas. Mucho más antiestética, cuando esta ya estaba diseñada desde mucho antes del circo de los foros. Allí le encontramos: Premeditación, alevosía y ventaja… todos los agravantes del quebrantamiento, de la violación, de la delincuencia o mejor dicho del perfil del delincuente. ¿Era necesaria toda esa patraña contra el gremio? ¿Cuáles fueron los motivos para zurcir desde y con la burla la abrogación? ¡Violencia innecesaria! ¡Dramatización del poder contra los periodistas!

La tarea no es defender el orden existente, ni tampoco constituirse en otro bienhechor del sistema predominante en nuestro país, ni mucho menos escudar al imperialismo permitido por los poderes. Apenas intentamos describir los hechos, desvaríos, debilidades y mocedades; porque así ha sido y percibido por los ciudadanos, por los quintanarroenses. Las promesas nunca han llegado, los cambios quedaron en simples mentiras de campaña; obviamente la inexperiencia y debilidades han impedido o bien han permitido sucumbir ante los poderes facticos. Los verdaderos rectores…eso sí, a ellos les han devuelto, con los recursos del erario, las deudas a sus patrocinadores, de esta reciente campaña. En una relación que supera la tradicional cifra negra del 10 al uno. ¿Cómo invertir en Quintana Roo? Y allí viene otra campaña de mentiras, ¿quién pondrá el patrocinamiento? ¿Quiénes vendrán ahora a burlarse de los quintanarroenses? ¡Porque la novedad no existe!

PD.- “Es básico que tardamos en cambiar porque rechazamos la novedad. El mundo es un lugar complicado e inestable. Cada individuo aprecia las cosas en que puede confiar”. "La calidad no cuesta" (1979). Phil Crosby (1921-2001) Escritor, médico, militar, consultor y empresario estadounidense.

PD.- “No hay nada nuevo bajo el sol, pero cuantas cosas viejas hay que no conocemos”. Ambrose Bierce (1842-1914) Escritor estadounidense.

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