¡Para todos, nuestra gratitud!

Viborianus

Victoriano Robles Cruz

¡Para todos, nuestra gratitud!

GRATITUD2018

Queremos comenzar el año de 2018, con algunas dispersas ideas, bueno, pensamos que ahora estamos muy ciertos en el tecleo. Desconocemos, si alguna vez hemos sido ordenados, en ellas. Deambulan… en esta ocasión, las atrapamos, y con esa misma intencionalidad las compartimos…

Por lo regular siempre debemos intentar ser muy agradecidos con quien percibimos generosamente atentos, respetuosos y educados. Desde luego, para ser agradecidos… algunas veces sobran las palabras. La gratitud, a veces, resulta insuficiente, para compensar las muestras de afecto y cariño con quienes han sido pródigos para ofrecerlas a cualquier individuo. No se trata solamente de dar las gracias, cuando has recibido algo inesperado, ¡no!, la gratitud va más allá, es la parte sublime del individuo. Es otra dimensión de la persona agradecida.

Los gestos de humildad nunca debieran de olvidarse, dejarse a un lado, vienen a ser actos propios de la estética de la vida humana, son hechos que algunos individuos pueden legar a calificar lejos de la trascendencia normal, posiblemente en una dimensión subjetiva, más allá de nuestra racionalidad. Hay quienes les subordinan a las cuestiones religiosas. Como vemos en los tópicos de las secuencias de películas norteamericanas, en las cuales, previo a la toma de alimentos agradecen al ser supremo la oportunidad de ese disfrute.

Preguntémonos, con sinceridad: ¿Cuántas veces somos capaces de mostrarnos realmente con gratitud? En algunos individuos, esta cualidad cotidiana de agradecer, se convierte en un mecanismo casi considerado automático. Según algunas estadísticas, esta acción la repetimos hasta veinte veces al día. Quizá más, en ocasiones, como las de navidad, fin de año o la del aniversario. La realizamos sin darnos cuenta, sin mirar a los ojos del destinatario, de manera involuntaria, sin el sabor de la gratitud, del ser agradecido. Obviamente existe, la hay, una diferencia entre dar las gracias y ser agradecido. Entre él mostrarse agradecido y la simpleza de las gracias impersonales.

Esa mecanicidad (mechanicalness), ese ritual imprescindible, de la gratitud; no deberíamos abandonarlo, si no queremos continuar deshumanizando a nuestra sociedad. Colocaremos un ejemplo, igual de sencillo: Hay quienes llegan a expresar que los educadores, profesores, maestros, los facilitadores del aprendizaje, no merecen el agradecimiento de sus alumnos por el simple hecho de que estos cobran un salario –aunque miserable-, por expandir el conocimiento de sus educandos. No tenemos la costumbre de indicarles a nuestros hijos, ni tampoco nos inculcaron nuestros padres, esta hermosa manera de agradecer a los educadores, cada día, al abandonar el aula, el despedirse de los profesores con un agradecimiento por los conocimientos recibidos. Quizá nos observe muy romántico, pero sí, nos quedamos con la preciosa imagen de los niños expresando su gratitud por las ilustraciones adquiridas en la cotidianidad escolar.

¿Por qué no?, siempre en el “gracias”, engancharles los conceptos del aprecio y estimación, la valía significativa del agradecimiento con sentimiento y emoción. Darle otra concepción al tradicional agradecimiento, encontrar otra manera, de que quien reciba, también sienta lo cualitativo de la retribución del emisor, mostrarles a las personas el auténtico sentimiento de agradecimiento.

La gratitud puede cambiar su forma de pensar, la gratitud promueve la creación de soluciones y la gratitud también es contagiosa. Por resultados de encuestas Gallup, estiman que dos terceras partes de los recursos humanos no se sienten apreciadas en sus nichos laborales. Al igual detectan que el problema reside en no saber cómo agradecer a los empleados, a sus próximos (ausencia de liderazgo). Algunos empleadores, piensan como única forma de corresponder por la vía de las compensaciones o retribuciones económicas. ¡No resulta cierto! Ni un individuo está enemistado con las percepciones económicas, pero esa no es la manera ideal de agradecer el desempeño del personal; olvidan el halago, la atención personal, las conversaciones, momentos de esparcimiento, relaciones más afectivas que la desnuda retribución financiera.

Otros estudiosos, nos dicen dentro de sus resultados que: las personas que practican la gratitud disfrutan de beneficios reales, los cuales conducen a la felicidad, buena salud, larga vida y prosperidad. Al igual han comprobado que: los ejercicios de gratitud a diario resultan en niveles más altos del estado de alerta, entusiasmo, determinación, optimismo y energía. En la expresión de gratitud, no hay excepción, como todo en la vida, si nuestra práctica es realizar lo correcto y apropiado, esa actitud tiende a producir los mejores resultados al final. ¡Agradecer, es a menudo, tan gratificante como recibir!

En otra manera de concluir, permítannos, enviarles nuestra gratitud: por su lealtad para leer Viborianus, por la interactuación, por su confianza, confidencialidad, por sus contribuciones y sugerencias, pero sobre todo por su amistad. ¡Recuerden: nuestro cariño siempre será invariable! ¡Disfrutemos el año nuevo!

PD.- “La gratitud, como ciertas flores, no se da en la altura y mejor reverdece en la tierra buena de los humildes”. José Martí (1853-1895) Político y escritor cubano.

PD.- "Solo un exceso es recomendable en el mundo: el exceso de gratitud" Jean de la Bruyère (1645-1696) escritor y moralista francés.

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