Y la Leyenda continúa…

Viborianus

Victoriano Robles Cruz

Y la Leyenda continúa…

titulosGRANSLAM2018

Considerado por algunos como un Dios de los deportes, ha trascendido por encima del denominado deporte blanco, del tenis; ya no solamente es un referente del tenis sino del mundo deportivo. Roger Federer ha ganado su vigésimo Gran Slam, el pasado domingo en Melbourne, Australia. Su adversario en esta contienda fue el croata Marin Cilic. En las 10 veces que se han confrontado en la competencia por el primer lugar Federer lleva el record de nueve a una. Éxito que pocos deportistas pueden alcanzar con una edad superior a los 36 años.

Alcanzar estos triunfos con tanta belleza, con tanta plasticidad, con tanto arte, va más allá de los simples mortales. Quizá solamente comparable con otros grandes, de esa reducida élite de deportistas enormes como el tal Jordan, Bolt, Phelps, Pelé, y un reducido puñado más de elegidos. Desconocemos como ese Olimpo del deporte selecciona a estos personajes para hacerlos de tremendas cualidades terrenales. Incomprensibles para muchos, envidiables para otros, dentro del matiz de la perfección del concepto.

En ocasiones hemos recomendado su observancia y comparación con otros tenistas, a personas cercanas y familiares, no únicamente como deportista sino como un individuo con cualidades ejemplares. Una de ellas: esa manera con la cual controla sus emociones, es una de sus grandes maravillas, no importa si pierde un punto importante, su rostro, su lenguaje corporal no lo manifiesta, prosigue sin alteración; de igual manera cuando sucede, al contrario, si gana un punto significativo no refleja esa emoción su semblante. Ese mecanismo para controlar sus emociones es un gran talante difícil de encontrar en otros deportistas. Entendemos que amarrar los berrinches y corajes, como la satisfacción del éxito, no debe ser fácil, pero sí se puede, si se educa al individuo para esas grandezas. Quizá a eso se deba que, al final de esas grandes contiendas, las gane o pierda, veamos en su rostro lagrimas; cuando ya libera a su cuerpo de ese afianzamiento emocional.

Ese mecanismo para el control de las emociones, suponemos provoca en sus adversarios un factor sorpresa, pues ante la normal reacción de la mayoría de los individuos, en él no se advierte alguna emoción ni una secuela de derrota o de victoria. Permanece incólume ante los puntos del descalabro o bien ante los del triunfo. El adversario nunca sabrá si duele perder un punto como tampoco percibir la emoción o la reacción de ganarlo.

Ese indescifrable rostro fue velado, ahora, en la conferencia de prensa, ofrecida después del triunfo en Melbourne, cuando expresó que sí estuvo con gran nerviosismo. Le preguntan: ¿Por qué la gente piensa que nunca lo estás? “Porque mi cara nunca dice que estoy nervioso. No es muy fácil, el tenis es un deporte de grandes emociones, el deporte en general es algo emocionante. No sabía cómo iba a jugar esta final, y en mi cabeza existían diversas interrogantes. ¿Será la última vez que tenga la oportunidad para llegar a los 20 títulos en el Gran Slam?  Estaba muy cerca, pero a la vez muy lejos. Tenía que digerir todas esas cosas de alguna manera. Nunca antes había pensado, desde que llegue a Australia, que iba a regresar con el título número 20. Apenas llegué a la final entonces llegó la sorpresa, yo mismo me sorprendí. Tardé en entender esas emociones”. Le preguntan: ¿Hablaste de pasión, cómo es y cómo se alimenta esa pasión? “Bueno…es como todo lo que amas, te interesas en ello. Tanto en lo bueno como en lo malo. Eso es la pasión para mí”.

Esta leyenda viviente del deporte, parece que hubiera nacido con la raqueta urdida en la mano, no parece un implemento para jugar sino como una extensión de su mismo cuerpo. Otra cualidad es la facilidad para responder a las bolas pegadas a los pies, provee una facilidad para contestar con el rebote tan increíble como efectivo. Cuando la dificultad no permite otra alternativa, impide un paso lateral, hacia adelante o atrás, recurre al rebote de manera esplendida y asombrosa. Una cualidad que disfrutamos todos quienes saboreamos las actividades deportivas.

La leyenda continua. Otra de sus cualidades es la de administrarse físicamente, hay puntos en los cuales el esfuerzo sería insuficiente y si alcanzara a contestar quedaría a expensas del adversario. Trabaja al mínimo esfuerzo. No más allá del necesario. Pero posee una gran colocación, como el experto ajedrecista tira la bola a un lado, pero ya sabe dónde vendrá la respuesta. Se anticipa con gran movilidad. No se le notan los más de 36 años en sus desplazamientos. Sigamos disfrutando de los placeres que nos ofrecen esta élite de deportistas, quizá nosotros ya no alcanzaremos a presenciar otro personaje con las cualidades naturales de Roger Federer. Sería interminable seguir describiendo las virtudes de RF, el espacio no da para más.

PD.- “Algunas personas quieren que algo ocurra, otras sueñan con que pasara, otras hacen que suceda”. Michael Jordan (1963- ) exjugador de baloncesto estadounidense.

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