Disparates y obscenidades…otra vez

Viborianus

Victoriano Robles Cruz

Disparates y obscenidades…otra vez

ACUERDOFEPADE DSySFP2018

En tiempos electores también no encontramos con los grandes disparates y absurdos; sí, no solamente con las mejores y peores mentiras, como nos legó aquel político alemán: Otto von Bismark (1815-1898) “Nunca se miente tanto como antes de las elecciones, durante la guerra y después de la cacería”. Ayer leía en el sitio de Aristegui noticias una información, la cual “cacareaban”, como si fuera gallina de recién postura –del huevo- por supuesto. El titular de la nota dice: “Sedesol, PGR, SFP y la Fepade firman acuerdo para evitar mal uso de programas sociales en elecciones 2018”.

Desconocemos quién será el responsable de esa ocurrencia, pero lo increíble ahora es la noticia de muchos medios. La fantasía superando a la realidad, y en ese caudal nos llevan a todos. Preguntémonos: ¿Era, fue o será necesario suscribir un “acuerdo” para el cumplimiento de sus responsabilidades institucionales? Tan risible resulta ese “acuerdo” que se pudiera comparar con cualquier tarea recargarla de ese mitote para firmar un acuerdo. Como que los padres firmaran un acuerdo para darle los cuidados básicos a sus hijos: de techo comida y educación. Como que los docentes suscribieran un acuerdo, con autoridades y padres, para no desviar los fines educativos de los chamacos. Darle utilidad a lo inútil…pareciera.

La obviedad hecha acuerdo, quien los obliga a esas inutilidades, y arranca la nota describiendo el obvio propósito: “Con el fin de evitar el desvío de programas sociales hacia fines electorales y partidistas, este jueves la Fiscalía Especializada para la Atención de Delitos Electorales (Fepade), la Secretaría de Desarrollo Social y la Secretaría de la Función Pública firmaron un acuerdo.

Pero no queda allí, restriegan con avidez el supuesto compromiso, la burla implícita en el comunicado: “la Fepade explicó que el objetivo es “fortalecer los mecanismos de coordinación y cooperación para el combate de los delitos electores, vigilar y supervisar que no se condicione la entrega de recursos y apoyos de programas sociales a cambio del voto”. Uno se cuestiona: ¿cómo amarrarles las patas a las pulgas? Esos vicios ya son tradicionales entre quienes manejan los programas sociales y las denuncias siempre se realizan y poco o nulo resultado observan. Todos se hacen los occisos, hasta quienes cuidan del proceso electoral.

No creemos necesario esa farsa entre los encargados del cumplimiento de la política social, de los encargados de la vigilancia del cumplimiento del desempeño público y de los responsables de prevenir, investigar y perseguir los delitos electorales. A poco los firmantes y quienes se desempeñan en la secretaria de desarrollo social desconocen la normatividad inherente a sus funciones, las leyes de la política social siempre han existido, lo que no existe es el cumplimiento con esa ley. Son muy claras sus obligaciones, pero las degradan con sus trampas y vicios para realizar las entregas de recursos y apoyos de los programas sociales, condicionando el voto en favor de la “mafia del poder”. Ha sido una tradición esa perversidad, ¿por qué ahora firman un acuerdo?

¿Por qué exhibirse de tan fea manera? Porque ni uno de los tres organismos son transparentes ni honorables. La experiencia en su desempeño no solamente lo afirma sino lo confirma. Denuncias van y vienen y tampoco se atienden con el rigor de la justicia, de la ley. En cada proceso electoral sucede los mismo, se integran cuerpos especializados para el reparto de despensas, recursos económicos, equipos y aparatos, las tradicionales láminas de cartón para el medio rural. El acarreo no sólo es de votantes sino también de recursos y apoyos de esa dependencia: la de desarrollo social.

Pretenden darle legitimidad a un proceso electoral que a nivel nacional parece muy competido y con el riesgo de que la “mafia del poder” pierda por primera vez los privilegios inherentes al incrustamiento dentro de la burocracia. Pretenden curarse en salud, “ponerse la curita antes de la herida”. Pretenden, con cacarear ese innecesario acuerdo, darle un baño anticipado de cierta legalidad, cuando la legalidad es institucional y está suscrita en la misma norma de la dependencia de desarrollo social. Los programas sociales siempre han servido a los intereses de la “mafia del poder”, tradicionalmente han sido la fachada para encubrir los intereses de las mafias políticas. ¿Se podrá cambiar la realidad con la firma de un acuerdo? La inocencia de millones de mexicanos ha cambiado señores, dejen de repetir disparates y obscenidades. ¡Estos hombres del poder aún aúllan en el féretro!

PD.- Coprolalia: el impulso irrefrenable de decir obscenidades. Hacerlo de manera impulsiva, sin tener control sobre ello, de manera sostenida en el tiempo.

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