Congreso y diputados chapulines

Viborianus

Victoriano Robles Cruz

Congreso y diputados chapulines

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La gran tragedia en la política mexicana ha sido y seguirá ocurriendo así, por los siglos de los siglos: los chapulines. En política hemos identificado así a quienes migran o saltan de un partido a otro sin ni una molestia o vergüenza; o abandonan una responsabilidad para cambiar por otra sin alguna pizca de compromiso social. Los ciudadanos se cuestionan: ¿y dónde queda el compromiso ciudadano, ofrecido en tiempos electorales? ¿Si existiera, dónde archivan la congruencia ideológica? ¿Será… anteponen los intereses personales y de grupo antes que los ciudadanos?

Esa simulación política es uno de los factores que destruye la política y a los políticos. Obviamente, los ciudadanos perciben las mentiras, los disfraces, en este fenómeno saltarín y origina en ellos desconfianza. ¿Cómo creer en un individuo que sin consulta abandona un lugar, sin cumplir ni concluir su encargo, y desfila por otro? La confianza se construye con el tiempo y con resultados; con acciones positivas en favor del bienestar social, que –desde luego- puedan ser cuantificables y verificables por los ciudadanos. Pero, ¿cómo cumplir si no concluyen, ni al menos, el periodo prestablecido en la norma?

Si fueran decentes y sinceros -necesarios en estos días de la semana santa- bien podrían argumentar que el propósito principal de estos chapulineos políticos son el interés por conservar un empleo en la nómina burocrática y no la representación social de los electores. Al menos allí habría congruencia con sus aspiraciones personales y no políticas, pues los ciudadanos ya están cansados de estas simulaciones de los políticos chapulines. Quizá para algunos no les guste esta opción, pero es una realidad, hablaría de un poco de honestidad y virtud en el chapulín político.

Ahora sabemos que son 11 los personajes, avituallados de representación popular en el congreso, los que abandonan por el formato de la licencia, para desfilar y concursar por otro cargo político. Ya veremos: ¿cuántos de ellos retornan con las manos vacías para querer culminar su encomienda ante el rechazo popular o de los electores? La máxima conocida por todo político y en algunos hasta comprometida en campaña es: “a nadie le da congruencia brincar como “chapulín””. Dejamos los nombres: Emiliano Ramos Hernández, José de la Peña Segura, José Esquivel Vargas, Laura Beristaín, Fernando Zelaya Espinoza y Carlos Mario Villanueva Tenorio, Ana Patricia de la Peña, Candy Ayuso Achach, Leslie Hendricks Rubio, Mayuli Martínez Simón y Raymundo King de la Rosa.

La humilde e inocente sociedad ya fue seducida para elegir a sus gobernantes para un cargo en particular, por un tiempo determinado, pero resulta que ellos deciden no cumplir con esa responsabilidad y abandonan el cargo. Ahora van de nuevo, a intentar seducir al electorado, sin cubrir ni cumplir, en tiempo y forma, con el cargo encomendado. Este fenómeno del chapulineo, también genera, en los electores, que no salgan a votar, el famoso abstencionismo. Éste merodea al proceso electoral del próximo 1 de julio, aunque su reacción contraria sería lo más recomendable para la población en edad electoral. Todos salir a votar y enviar el mensaje de no coincidencia con el chapulineo de los políticos.

Seamos honestos con nosotros mismos… ¿Qué tan benéfico resulta para la sociedad mexicana y quintanarroense él que un político se dedique a saltar de un cargo a otro? Pero además… ¿para qué quieren los integrantes de la clase política un (otro) puesto que al final de cuentas dejarán antes de que se cumpla el periodo para el que fueron (o serán) elegidos? Recordemos, nadie le puede quitar la connotación negativa al “chapulineo”, y la culpa no es atribuible a los ciudadanos, ni a la población, se la ganan ellos mismos ante sus inconsistencias e incongruencias, el incumplimiento y sometimiento a un poder y no a la población. Los políticos buscan fincar su carrera en medida de brincar de puesto en puesto, sin cumplir con lo prometido en campaña. Los ciudadanos ya conocen a los chapulines.

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Viborita: Un vergonzante espectáculo ofrecían empleados de SINTRA, en pleno jueves santo, instalaron su operativo verificador en Xul-ha. Revisaban permisos para la circulación en carreteras estatales para empresas de autotransporte otorgados por la SINTRA. Multando con fines recaudatorios a quienes no poseían el permiso respectivo. ¿Quién recibe esas multas y cuáles son los fines de esos recursos? ¡Y para atiborrar a los vacacionistas 500 metros atrás el retén de la policía estatal!

PD.- México existen aproximadamente 920 especies de chapulines pertenecientes a 274 géneros (Barrientos-Lozano, 2004; Gillot, 1995).

PD.- ¿Dónde viven? Viven en una gran cantidad de hábitats, incluyendo cuevas, varios ambientes acuáticos e inclusive glaciares, sin embargo son mucho más abundantes en los pastizales. Algunas especies son criptozoicas, esto es, viven en el humus o bajo piedras y troncos caídos.

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