Silencio es complicidad o debilidad

Viborianus

Victoriano Robles Cruz

Silencio es complicidad o debilidad

EPNjornada2018

¡NO podemos quedarnos callados de forma inmisericorde! Ni como estila el inquilino de los Pinos, ni como evaden los funcionarios del gabinete peñanietista, ni como silencian muchas plumas franquiciadas. ¿Qué podemos preguntarles a los titulares de la defensa nacional? ¡Para eso si no suenan sus campanas, sólo para ofender al pueblo, entonces si gritan y suenan sus tambores de guerra con su ley de seguridad interna! ¿Por qué ese silencio oficializado? La sociedad civil y sus organismos han hecho pronunciamientos más pundonorosos que los aparatos de gobierno.

Obviamente, no creemos estar equivocados, pero lo anunciado por el patán de Donald Trump: no es una acción de afecto, de buen vecino, no es un acto de cordialidad; tampoco es un protocolo de la diplomacia, de caballeros; hasta en las contiendas de guerra los titulares afrontan sus desavenencias de frente y de allí salen a la guerra. Así ha sido en el desarrollo de la historia de la guerra. Dónde ha quedado el instrumento primordial del cuidado de las relaciones exteriores: la diplomacia.

Quizá no debe sorprendernos, pero la debilidad ilustrada por el gobierno de México ante tal pronunciamiento resulta indignante e irritador; frustra no oír, ni ver, alguna reacción política de los sabios del gobierno. Nuestro país en un tiempo fue el parangón de la diplomacia, el referente obligado, su talento unido con las habilidades de grandes mexicanos prestigiaron a México en el contexto de las naciones. No solamente eran defensores de la soberanía sino promotores de los intereses nacionales ante el mundo. ¿Qué no ha pasado? Hoy el referente es la debilidad institucional.

Desde los mismos aparatos institucionales, desde la misma gobernanza, se traiciona al pueblo, a la nación. Duele decirlo, dolor… por aquella impotencia para cambiar, pero cambiar de a de veras, porque las oportunidades están, existen, pero se privilegian otros intereses y se marginan bienes y compromisos con los mexicanos, con los quintanarroenses. Se justifica mejor cuando es por inexperiencia que cuando es por perversidad política. No entendemos el silencio sepulcral de las autoridades mexicanas, ni de los gobiernos de la línea fronteriza.

Ciertamente el principal deber de un presidente es cuidar su país, y hay formas; comprensible por el tremendo flujo de latinos en esa frontera, hasta justificable esa presencia y, además, en su nación ese presidente puede hacer lo que quiera. Pero de eso a estarlo gritoneando, nos invita a cuestionarnos: ¿era necesario esa descarga verbal, ese peyorativo anuncio contra los migrantes? Quizá para muchos signifique otra ridiculez de Trump, el anunciar su plan con bufonería para desplegar tropas a lo largo de la frontera de Estados Unidos con México. ¡Hasta una locura!

Pero si se puede realizar un inteligente pronunciamiento mexicano, con sensatez y cordura que exhiba la grandeza de la diplomacia mexicana, pero quedarse callado, es mucho más grave. Pareciera otra debilidad presidencial o de la nacional mexicana.

Hasta aquí tecleamos el jueves, antes del mediodía; sin embargo, por la noche fue la sorpresa con cobertura nacional. El inquilino sí realizó un pronunciamiento evocando la ridiculez de Trump, un día después de que firmó el decreto para enviar a la Guardia Nacional a la frontera con México, con el propósito de frenar el flujo de drogas e inmigrantes indocumentados, y de señalar que la frontera sur de los Estados Unidos es un “desgobierno”.

Muchas cosas circulan ilegalmente en esa frontera, desde armamento para nutrir a los grupos delincuenciales, drogas para la sociedad más clientelar del mundo, y también el flujo migratorio de indocumentados, desde luego, con mayor presencia de mexicanos, pero por esa frontera cruzan individuos de todas partes del mundo, no sólo latinos.

Rescatamos del mensaje de EPN lo que a nuestro entender es sustantivo: “Salvaguardar, ante todo, el interés nacional, nuestra soberanía y la dignidad de los mexicanos. “Y, segundo, mantener una visión constructiva y abierta, que nos permitiera superar diferencias, enfrentar retos comunes y alcanzar acuerdos”. Un mensaje con respeto, con precisión, y de contribución. Con propuestas de dialogo. “Estamos convencidos de que, poniéndonos de acuerdo, como amigos, socios y buenos vecinos, a ambos países nos va a ir mucho mejor que confrontándonos”. “Hay algo que, a todos, absolutamente a todos los mexicanos nos une y nos convoca: la certeza de que nada ni nadie está por encima de la dignidad de México”. En los tiempos recientes podemos atrevernos a decir que, ha sido el mensaje, el mejor pronunciamiento de su desempeño en los Pinos. ¡Nos devuelve el orgullo mexicano! ¡Al cesar lo del cesar!

PD.- Por prudencia no izamos otro viborianus. Así habíamos comenzado, así concluimos. Ojalá los “tapones de boca” sean más seguidos. Es saludable la posición de México. El editorial de la Jornada se lo recomendamos, de allí tomamos: “El cambio de tono marcado por la alocución del presidente Peña, así como su exhorto a la unidad nacional ante la prepotencia trumpiana, son, pues, merecedores de reconocimiento y de respaldo”.

PD.- Mientras la matazón continúa en Cancún, ayer fueron otros tres y cinco los baleados. ¿Por qué no modificar lo que no funciona? ¿Cuál es el interés por abandonar a Cancún, dejar en libertad a la delincuencia? ¿Qué nos pasa?

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