Viborianus
Victoriano Robles Cruz.
Minimizar los delitos.
Vivimos en Chetumal desde aquel enero de 1980. Aprovecho esta emisión de la columnilla para agradecer a toda la gente bonita de Quintana Roo que nos acogió con gran aprecio y cariño. ¡Nuestra deuda es enorme!
Ahora vemos muchas actividades delictivas, que en la década de los 80 no eran ni imaginables. A veces, por olvido dejabas la puerta principal abierta y cuando retornabas, de tus actividades laborales, todo se encontraba igual.
¿Qué ha pasado para que toda esta descomposición y corrupción atente contra los mismos ciudadanos de buenas costumbres? ¿Por qué, como ciudadanos, no hemos sabido elegir a quienes nos gobiernan o gobernaron?, para evitar toda disgregación y putrefacción social en los gobiernos. Sobre todo estos dos últimos.
Hasta los medios informativos han sido cooptados para enviar mensajes de otra realidad no existente en Quintana Roo. Han dejado de ser medios para informar al pueblo y se han convertido en instrumentos seductores y sugerentes del gobierno en turno.
Claro, esto ha permitido la pérdida de credibilidad de esos medios enfáticos del gobierno. ¡La población ya no les cree! Sí, y se observan la irritables y risibles burlas ciudadanas. ¡Abandonaron a la gente!
Vemos y muchos ciudadanos somos testigos, de acciones de secuestro, de las extorsiones, de los hurtos de autos y en casa habitación, de las balaceras en los conatos de secuestro y de ejecuciones; ni que decir de los feminicidios, de la violencia vicaria, del narcomenudeo como el primer factor disgregador (corruptor).
Y a pesar de toda esta violencia impregnada en la sociedad quintanarroense, en sus diferentes matices, desde el gobierno se manda la señal para que sus corifeos (líderes del coro en las tragedias griegas) expresen o justifiquen que: “La delincuencia está en su nivel más bajo histórico”. ¡Ya no ejecutan a 20 ahora son 15!
El mensaje, es un burdo intento, para querer decirles a los ciudadanos que ya no tienen de qué preocuparse. Aunque las ejecuciones y otros delitos persisten y hasta son videograbados, ahora oficialmente: hay que decirles que “la delincuencia es muy baja”.
Nos parece muy poco comprensible y corto o nada empático decirles a los quintanarroenses que ya está “resolvido” el problema delincuencial. Y peor quienes se prestan para esas engañifas, con el abusivo uso de adjetivos todo por las hinches moneditas. ¡Ya ni judas! Que luego se ahorcó por su ingrata incongruencia y traición.
Estos ejercicios, tan desconectados de la vida real, de la sensibilidad de la gente. Es humillante querer tratarnos como ignorantes e intrusos de nuestra realidad, es no solamente ofensivo sino denigrante. Después de una balacera por supuesto secuestro, salir a decir que “los indicadores de balaceras son muy bajos”, es otra torpeza de las autoridades del gobierno.
Restarles importancia a los delitos es una tremenda aberración. Y parece que ya la quieren hasta institucionalizar. Como si fuera ya la respuesta oficializada para salir a enfrentar los diversos delitos en Quintana Roo.
PD.- “Todo delito que no se convierte en escándalo no existe para la sociedad”. Heinrich Heine (1797-1856) Poeta alemán.
PD.- “Cuando el delito se multiplica, nadie quiere verlo”. Bertolt Brecht (1898-1956) Dramaturgo y poeta alemán.
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