dom. May 10th, 2026

Viborianus

Victoriano Robles Cruz.

“Don Chucho”, disfrutaba gobernar.

Vamos a compartir un recuerdo, de su placer como gobernante, de Don Jesús Martínez Ross, platicado por un periodista de los buenos Joaquín Paredes. A quien le tocó acompañarlo en ese acontecimiento popular.

El comentario tiene más de 20 años y sucedió en un café de la ciudad de Cancún. Si no es tan fiel -nuestro comentario-, como aconteció asumimos la responsabilidad inherente. Debemos enaltecer la figura del mejor gobernante de Quintana Roo.

En la época de su gobierno (1975-1981), una tarde luego de las actividades de su gobernanza salieron en su vehículo, de palacio de gobierno, donde él vivió, mientras ejercía el poder, y avanzaron en la plática que sostenían.

De un momento a otro el gobernador le dice a Joaquín, hoy no vamos a ir a comer a ningún restaurante, daremos una vuelta por el Barrio Bravo, y donde encontremos un paisano o vecino allí pararemos. Quiero que conozcas cómo son nuestros paisanos.

Luego de unos minutos se encuentra a un lugareño, sin camisa sobre la verja de madera de su domicilio, baja el cristal del vehículo y lo saluda por su nombre (no lo recuerdo), el vecino abre la reja de la puerta y se aproxima al vehículo…saludando a Don Chucho -como todos le decíamos-, con alegría reflejada en su rostro.

Don Chucho, qué pasó cómo estás. Para luego venir la invitación: bájese y pase a casa, fue la primera reacción del visitado. Luego salieron otros miembros de la familia a saludar al visitante. Todos con los respectivos saludos a Don Chucho. 

En la casita aún se veían las hamacas tendidas, más atrás las mesas de la cocinera y otra donde compartían sus alimentos.

La señora les ofreció de comer, sacó unas empanadas de Macabí, pez tradicional de la Bahía de Chetumal. Solicitó permiso para mandar por unas cervezas, pero estas bebidas, según el relato, las llevaba en la parte trasera de su vehículo.

Según nos cuenta Joaquín estuvieron deliciosas, servidas sobre una mesita de madera, con un entomatado tamulado y su chilito habanero. Ese recuerdo, así nos lo enfatizaba Joaquín cada vez que contaba esa anécdota, no las olvidaba por el sabor de aquellas deliciosas empanadas hechas de masa natural.

Y allí comenzó una bonita plática entre gobernante y ciudadanos, vecinos del famoso Barrio Bravo de Chetumal. Teniendo como testigo a nuestro confidente.

Y entre empanadas y bebidas fueron departiendo los recuerdos de la ciudad, en ese entonces todos recordaban al huracán Jannet de tristes recuerdos para muchas familias de Chetumal.

Y así pasaron varias horas de charla franca, honesta, muy natural. Escuchando el mandatario a los ciudadanos, a las familias de Chetumal. Fueron muchas las familias visitadas con cierta frecuencia por Don Chucho el primer gobernador de Quintana Roo.

No había que esconderse de los ciudadanos como ahora sucede, hasta con cristales muy oscuros utilizados en sus vehículos para no ser detectados, por los votantes, por los ciudadanos.

Que bonitos momentos, entonces platicar con el gobernador era cosa natural y casi cotidiano. Don Chucho a veces salía a pie a caminar sin ayudantes y sin previo aviso por las calles de la ciudad.

Otro detalle muy conocido de su sencillez, me lo platicó Don Pepe Irabién: Bajaba de su domicilio u oficina y cruzaba la calle y el bolero que lo observaba le preguntaba: Chucho te boleo los zapatos, a lo cual le contestaba, Órale pues ¡échatelos!

PD.- “Mientras más sencilla y humilde, más atractiva eres para las personas que valen la pena.” Cecilia Curbelo (1975). Escritora y guionista uruguaya. Del libro Del libro Mis palabras y emociones de la A a la Z

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