mié. Mar 11th, 2026

Viborianus

Victoriano Robles Cruz.

La mentira asociada al poder.

Obvio, ni para nosotros que tecleamos de muchas de las corruptelas y mentiras resulta agradable apostar para perpetuar estos males públicos. Otras de las conductas desgarradoras de quienes se desempeñan en el servicio público. ¡Fuchilas!

Como suele suceder con o en nuestras cuestiones íntimas y conductas públicas, el engaño puede llegar a convertirse en un agradable mal menor. Pero en la mayoría de los casos, sobre todo en el desempeño público, la mentira se convierte en la columna vertebral del discurso o narrativa política. (los informes)

Revisando a los clásicos «Gobernar consiste en hacer creer», afirmó Nicolás Maquiavelo en su célebre obra El Príncipe. Y el historiador soviético y Premio Nobel de Literatura, Aleksander Solzhenitsyn afirmó: «Ellos mienten. Nosotros sabemos que mienten. Ellos saben que nosotros sabemos que nos mienten. Y ellos nos siguen mintiendo».

Existe una detección realizada por investigadores de universidades estadounidenses de que este fenómeno se agrava, la tendencia es de crecimiento y concluyen: “Muchos ciudadanos del mundo creen que la manipulación y las mentiras descaradas en el ámbito de la política han empeorado en las últimas décadas”.

Es muy sencillo, si usted tiene la oportunidad de estar cercano a un político, a un servidor público, pregúntele: “¿Por qué mientes?”. Su primera reacción…será negarlo. (cínismo)

Es probable que estos personajes del desempeño público hagan su cálculo (para quienes tienen la fortuna de pensar); y en su interior lleguen a la conclusión: ¿ganaré más con esta afirmación falsa que lo que perderé? Así de simple. ¡Privilegian la mentira!

Quintana Roo ha sido desde CJ y ahora con el gobierno verde, el lugar de las heridas abiertas y sin sanación. En muchos de nosotros serán heridas perpetuas. Y, aunque aparentemente sean invisibles, ese dolor jamás dejará de lastimarnos.

Este gobierno verde, presume con su indiferencia todo este dolor social, pues ni en su narrativa oficial le ofrecen algún espacio. Como si el cotidiano derramamiento de sangre no existiera para este gobierno. La indiferencia es otra grave humillación de estos personajes de línea verde. ¡Nunca hemos oído o visto la disculpa pública a los familiares de las víctimas!

En esa narrativa que acabamos de revisar de todos los informes no aparece el dolor que sufrimos los quintanarroenses por tantos delitos cometidos a diario. ¡No existen delitos en Quintana Roo!, los ocultaron, pero eso es una vil mentira. Esa inmunidad al dolor ajeno los despoja del más básico de los sentimientos.

¿Y para qué mentir?

El escenario es aún más grave cuando la mentira se torna patológica. Es un riesgo que, en el ejercicio del poder, debe evitarse. La deshonestidad, en el ámbito del poder –en cualquiera de sus tres columnas, sea económico, político o intelectual–, conduce únicamente a la corrupción del sistema.

La mentira oficial del gobierno verde, da para más, pero debemos reflexionar en ello y concluir nuestra aportación. ¡Excelente viernes!

PD.- “El castigo del embustero es no ser creído, aun cuando diga la verdad”. Aristóteles (384 AC-322 AC) Filósofo griego.

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