Viborianus
Victoriano Robles Cruz.
Chantaje político del PVEM.
En cordial plática con un colega despertó nuestros deditos para sacudirlos en el teclado. La expresión pronunciada fue: “!La que manda es la Jefa!”.
Tremenda expresión política, en estos momentos, en los cuales se dirime entre los aliados a Morena su posición de apoyo o rechazo a la reforma electoral, propuesta por la presidencia de México.
Estos partidos parasitarios, PVEM y PT, han sobrevivido gracias a sus alianzas con los partidos en el poder, utilizan oportunamente sus mecanismos de la violencia chantajista para vivir a la sombra del gran árbol.
En esta rebeldía, los autodenominados propietarios de la franquicia, personajes chantajistas de estos partidos intentan poner en duda la firmeza del liderazgo presidencial ante un entorno de alta presión. Aunque, ellos mismos quieren crear esa alta presión para asustar a los de menor raigambre o solidez.
Acostumbrados a vivir a la sombra de los grandes partidos en el poder, un rapidín recordatorio ejemplifica: así fue con el PAN en la época de FOX y luego en la etapa de Peña Nieto, a todos ellos, los han esquilmado por la vía de la estafa política, para conservar excelentes cotos de poder, bueno hasta gubernaturas. Espacios que los sienten de su propiedad y no administradores de los recursos del pueblo.
En esa carísima o costosísima manipulación, siempre en la oscuridad de los votos, acceden por la vía de esa lacra política y atentatoria de los votantes llamada eufemísticamente legisladores plurinominales.

Y, con esa opción chantajean horriblemente a los partidos en el poder. ¡Ya es o ha sido una tradición permitida!
Siempre en su participación exigen adecuar la reforma electoral a sus propios intereses -olvidándose del pueblo, de los votantes- y asumen un poder político que no corresponde con sus votos electorales.
Estos partidos de la alianza también denominados “partidos bisagra” suelen ser necesarios en cualquier sistema democrático, para fines nobles; pero, cuando la perversidad les inunda, entonces se convierten en el peor problema, pues se oponen a los cambios para mejorar esa democracia.
En ese proceso de chantaje los dueños de esos partidos conocen fielmente que sus bancadas, aunque reducidas, se han convertido en necesarias en la construcción de mayorías legislativas; pero, con ese argumento no pueden imponer la agenda de la reforma.
El poder presidencial recae en una sola persona: Claudia Sheinbaum. Ella sabe, cómo su gobierno que, tienen que negociar. Pero negociar no es dimitir, no es renunciar a los principios del Proyecto 4T ni tampoco de engañar al pueblo de México.
De ninguna manera significa entregarse a las mendacidades, extorsiones y amenazas de los verdes.
¿Será qué alguien quiere darle órdenes a Claudia Sheimbaun Pardo?
Algunos verdes ya marcaron su línea adhiriéndose a la propuesta de la Reforma Política. ¿Cuántos más lo harán?

Primero son las demandas de los ciudadanos, las respuestas al pueblo, cumplir con el proyecto de nación de la 4T, antes que cumplir caprichos a partidos parasitarios y con la mínima representación electoral. (Tal como apuntan las gráficas que acompañan a la columnilla).
No debemos olvidar que: “!La que manda es la Jefa!”.
PD.- “Siempre que algo tiene poder para el bien, tiene el correspondiente poder para el mal”. Tom Morris. Filósofo norteamericano.
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