vie. Dic 9th, 2022

Viborianus

Victoriano Robles Cruz

Tremendo desafío deja C.J. a Mara. 

Ayer, domingo por la noche, el periodista Jorge Monroy, de El economista, periódico de la Ciudad de México, subió su investigación sobre seguridad según la hora del portal virtual a las 22:18 horas. En ese delicado trabajo de investigación revisa las seis entidades con elecciones de gubernatura para este 5 de junio. Para este interesante trabajo él nos advierte del uso de las cifras oficiales del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP).

Asienta allí los terribles como espantosos incrementos delictivos en Quintana Roo. Nuestra entidad destaca por el crecimiento en ocho delitos de alto impacto en los últimos 5 años. Ni modo que el titular de esta administración desconozca estos graves y lacerantes INCREMENTOS delictivos.

Su silencio cada vez que sucede un delito de alto impacto en Quintana Roo no se puede entender de otra manera, una concreta complicidad. El aparato policial existente, las fuerzas de seguridad no actúan porque no recibe esa instrucción de quien dizque gobierna y presidió el Mando Único, invento de aquel inútil y socio de delincuentes: Alberto Capella.

Vamos a dejarle el contenido principal de su trabajo de Jorge Monroy: “En Quintana Roo, los homicidios (200.6%), las lesiones (86%), robo (37.2%), narcomenudeo (284.1%), extorsión (41.6%), la violencia familiar (99.7%), feminicidios (525%) y los delitos contra la libertad y seguridad sexual (289.2%) han ido en aumento en los últimos cinco años.

En la entidad, que es gobernada desde el 2017 por la alianza PAN-PRD (Carlos Joaquín), se han registrado en el último año una serie de balaceras en antros y ataques contra empresarios, principalmente en Cancún, el destino turístico más importante del país.

Además de los homicidios, los feminicidios también han registrado un aumento en los últimos cinco años, pues en 2017 se presentaron cuatro eventos, mientras que el año pasado fueron 25. Misma situación ocurre con el narcomenudeo, pues en 2017 se presentaron 333 denuncias, mientras que en 2021 fueron 1,279. El delito de extorsión se mantiene constante con 157 denuncias al año en promedio. En tanto, la violencia familiar se duplicó ya que en 2017 fueron 3,547 denuncias, y para el 2021 llegaron a 7,082.

Aquí se votará el 5 de junio para renovar la gubernatura y 25 diputaciones.

Como pueden observar, luego de la lectura, la descomposición delictiva de Quintana Roo sólo es atribuible al gobierno de Carlos Joaquín. Además, nunca se ha observado algún interés o preocupación por la seguridad de los ciudadanos, nunca se ha pronunciado en contra de los inmensos hechos delictivos que a diario suceden en nuestra entidad.

Pero, si se conoce de su alta preocupación cuando los empresarios -a quienes les concedió las obras públicas- se atrasan en las cuotas del “ten percent” (entre 20 y 30%), ofende terriblemente al cobrador. Pudimos escuchar un audio con el reclamo de barbaridades altisonantes e impronunciables en este espacio.

Luego de este inmundo como permisible crecimiento delictivo en Quintana Roo, nos cuestionamos del tremendo desafío que le deja a Mara Lezama. Peor que el que construyó Felipe Calderón y Peña Nieto y que aún sufrimos todos los mexicanos. ¡Ni míster AMLO podrá con ello! ¡Aunque sí se quiere, sí se puede! Sí bien es una perogrullada.

Viborita: Un gremio de taxistas de Puerto Vallarta nos sorprendió con el nominativo para Cancún; allí, ellos le denominan a Cancún como Alaska… Al preguntarles el ¿por qué?, nos contestaron que porque acá siempre amanecen con menos cuatro o menos 5 (-4° o -5°). El humor necrófilo también es viable para la ciudad destruida por CJ.

PD.- “Somos capaces de hacer mejores cosas de las que creemos incluso, si nos proponemos el desafío”. “Manos prodigiosas” (1990) Ben Carson, médico neurocirujano pediatra retirado, escritor y político estadounidense (1951- )

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