jue. Feb 29th, 2024

Viborianus

Victoriano Robles Cruz.

“El águila ya no vuela”. 

El agotamiento del heterogéneo grupo en el gobierno se empezó a observar al primer año de la administración. En el caso del precedente gobierno -el peor de Quintana Roo- tan sólo duró siete meses (CJ). El carisma se ha consumido y eso sucede ante la ausencia de la eficacia.

Bien dice el presidente de México que los ciudadanos mexicanos son muy perceptivos para la política. La cultura política de los mexicanos es muy diferente. La inmensa mayoría del pueblo de México es honesta. Y muy bien observa el comportamiento, el desempeño, de los servidores públicos.

El gobierno precedente, sí… él Carlos Joaquín, llevó a la población al hartazgo. Hartos de la violencia, de la corrupción y la desconexión con la sociedad. De la mentira, del hurto de propiedades en la costa y de la tracción a los quintanarroenses.

Por eso votaron, por la actual opción política; querían un cambio y no lo han encontrado. Y son varios los síntomas que se observan en este gobierno de factura morenista. El debilitado carisma va en picada. Ya no vuela igual el águila.

En conversaciones con algunos grupos sociales ellos nos aseveran que si al trabajo del gobierno, a la obra pública en específico… sí se le quitara, o mejor dicho si le separamos las aportaciones del gobierno federal, no se vería la obra del gobierno estatal.

Creemos que esa valoración ciudadana no es ni sombría ni pesimista, sino algo mejor que la vil realidad. Los ciudadanos no se equivocan. Han visto que el Águila tiene afectada su imagen pública. Insuficiente ha sido el Canto del Águila en las redes sociales. Ese intento de comunicación se ha reducido y ya no seduce.

El problema empieza y termina con la comunicación. No hay quien le ayude a comunicar, no disfruta de eficiencia la comunicación, no existen -al menos no se ven- alternativas para comunicar. Podemos decir, para este caso, la crisis se ha generado por un hecho interno de la misma, y no externo, como podría suceder en otros casos.

Y pensar -ya es ganancia- que solitos van a reconquistar a los ciudadanos parece otro desacierto.

Esa crisis comunicacional se ha permitido varias y peligrosas libertades y seguirá creciendo mientras no se atienda con seriedad y profesionalismo.

La comunicación política es un arte, sino lo concebimos así clausuramos varias opciones básicas. ¿Para qué sirve?: Permite el dialogo con otros políticos. La interacción con políticos. Transponer información para medios y periodistas. Y, la comunicación con los ciudadanos.

Pero no hemos visto algo parecido. Pero sí lo contrario. Y, el mejor ejemplo, y no el único, acaba de traslucir por los diversos medios de comunicación. La desacertada respuesta contra Jonathan Estrada. ¿Por qué reprimir a un medio de comunicación como Contrapunto?

Podemos estar en desacuerdo con lo que dice…pero siempre defenderemos el derecho que tiene para decirlo hasta con la muerte. Expresión atribuible a Voltaire. La traemos a la columnilla porque exalta el valor del respeto y la tolerancia, además del derecho a la Libertad de Expresión, cimientos de toda sociedad que se precie de democrática.

Reprimir judicialmente en contra de aquello que expresa lo que considera erróneo, injusto, impositivo, incluso tiránicopensamos sólo exhibe graves limitaciones del déspota, pues jamás debe ser criminalizada o reprimida. ¿Será esa la verdadera conducta del gobierno de las filas morenistas? ¿Cuántas demandas judiciales ha promovido AMLO contra sus detractores? ¡Y sí qué los tiene!

Otro botoncito es la violencia. Este lunes, y en menos de 24 horas ejecutaron a más de 10 sujetos. Nadie a salido a informar, la pregunta persiste: ¿por qué esa ausencia de las autoridades de gobierno? ¿Será que con esa separación anulan su complicidad con los cuerpos delictivos? La violencia sólo se redujo en tiempos decembrinos, ahora ha retornado a mejores niveles.

Por qué no aplicar esas acciones de intolerancias que ejecutan contra algunos periodistas en contra del sicariato que asuela a Quintana Roo. ¿Por qué no ser intolerantes contra los individuos extorsionadores? ¿Por qué no ser intolerantes contra los pirómanos de autos? ¿Y por qué no ser intolerantes contra otras y varias actividades ilícitas?

Definitivamente, ¿será que debemos convocar al jardinero Xocoyotzin para que rompa a machetazos la jaula, y el Águila pueda volar?

PD.- «El que quiera ser águila que vuele, el que quiera ser gusano que se arrastre, pero que no grite cuando lo pisen». Emiliano Zapata (1879-1919) campesino y militar mexicano.

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