lun. May 23rd, 2022

Viborianus

Victoriano Robles Cruz

La mentira como arma de guerra.

 Queremos compartir algunas ideas en torno a esta otra versión del conflicto entre Rusia y EE.UU., aunque en el papel, quienes se confrontan y pierden vidas son Ucrania y Rusia. Alguien tiene que dar la cara del imperialismo. Se aprovecharon de los ucranios. ¿Será víctima sólo Ucrania?

Para el rey de la tragedia griega, Esquilo, la verdad siempre perece durante las guerras. Pues primero son los intereses, ante los que se puede mentir y manipular en pro de un fin diferente, la victoria final; aunque para lograrla tengan que perecer miles de vidas humanas. Esquilo vivió entre el 525 a.C. y 456 a.C., en plena época de esplendor griego. Una pertinente frase antibelicista nos dejó de herencia este brillante personaje: “La verdad es la primera víctima de la guerra”.

Preguntémonos primero, qué es la guerra y para ello acudimos a Pablo Iglesias, político español 1850-1925, así la define: “¿Qué es la guerra? volvemos a repetir. Un crimen de lesa humanidad. Sí, un crimen que todos, absolutamente todos, y especialmente nosotros, los obreros, pues somos sus principales víctimas, debemos combatir”.

Podemos agregarle que nosotros los pobres somos las principales víctimas de esta guerra. Los grandes países nos utilizan para sus intereses y nos mandan a la guerra, mientras, ellos hacen enormes negocios con la comercialización de sus utensilios de guerra desde grandes cohetes, aviones hasta equipamiento de guerra y la alimentación para los miles de combatientes.

Los sucesos en Ucrania, no solamente muestras el lado inculto, brutal y sanguinario de la ideologización, sino también las mentiras y la manipulación del imaginario colectivo se ven potenciados en las redes sociales y llevan a la hipertrofia de una masa informativa fuera de todo control y verificación. Este inducido fenómeno es útil para ambas partes del conflicto. Así vemos a todo occidente con sus aparatos mediáticos enviando andanada de información contra Rusia. Por igual Rusia, presente en el escenario aprovecha la más real información para contrarrestar el arma de guerra de la mentira occidental.

Un simple ejemplo lo observamos con el manejo de las cifras. Con información del 28 de marzo: Ucrania cifra en 17.000 los soldados rusos muertos y heridos en la invasión. Mientras el Estado Mayor del Ejército ruso informó de 1.351 soldados rusos muertos y 3.825 los heridos desde el inicio de la guerra. ¿Quién está mintiendo? Esa sería un primer cuestionamiento para poder acercarnos a la verdad. Si usted revisa los medios occidentales todos traen como nota lo dicho por Ucrania. ¡Revise otras alternativas informativas! ¡Aunque algunas nos las han cancelado!

Por eso el interés de esta columnilla tratar de enviar el mensaje para volver a la sensatez a los grandes líderes mundiales. Evitemos el sufrimiento humano en vez de instalar en el imaginario de la colectividad la guerra. Busquemos otros medios de riqueza menos dolorosos y destructivos que comercializar el belicismo. Las 13 empresas más grandes de venta de armamento están felices por los negocios que realizan con esta belicosidad. Sus ganancias en menos de un mes de guerra andan alrededor del 25 por ciento.

Los medios de comunicación no dicen la verdad del conflicto, están llenos de fakenews, defectuosa, racista; desborda de prejuicios, la rusofobia por delante, entre otros términos de alienación. Como sí las “fuerza del bien” correspondieran única y exclusivamente a los humanos occidentales y las “fuerza del mal” se los dejamos a los rusos comunistas. Desde allí comienza la mentira llamarlos “comunistas”, cuando también son otra sociedad de derecha.

Analistas internacionales expresan que este acontecimiento es otra clara manifestación de los estertores del gigante del imperialismo occidental, por el interés para querer recupera la hegemonía entre las naciones del mundo. ¿Estamos siendo testigos del ocaso de un imperio?

Mientras la mentira sigue siendo útil como instrumento de guerra. Las redes sociales cumplen con ese cometido aprovechando la inocencia de los grandes colectivos sociales. Sin control ni verifican la información, pero si reproducen ingenuamente, otorgándole todo el poder a quienes ejercen el poder estratégico y geopolítico de los diferentes medios de comunicación.

PD.- “Hay dos cosas más grandes que todo lo demás. La primera es el amor y la segunda la guerra… Y como no sabemos en qué va acabar la guerra, vida mía, hablemos de amor…” —  Rudyard Kipling (1865-1936) escritor británico.

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